Edición: Domingo 24/febrero/13

El hígado se degenera poco a poco

Cuando se afecta, no procesa las proteínas, grasas, hormonas, carbohidratos, entre otros elementos, y provoca un desequilibrio orgánico.

EVITE: Para un hígado sano prescinda del exceso de grasas, carbohidratos y azúcares, así como de bebidas alcohólicas. Ciertos fármacos pueden dañarlo.

Virginia Gómez N.
gomezv@granasa.com.ec

El hígado es un órgano fundamental para el buen funcionamiento del ser humano. Si está saludable tiene un color rojo oscuro, su consistencia es blanda y cumple a diario con las múltiples tareas que tiene asignadas, como la función digestiva, la metabólica, inmunológica y en la producción de sangre (hematopoyética). Además, ejerce una función desintoxicante ya que descompone las sustancias tóxicas del cuerpo y las elimina por medio de la orina o heces.

Y así como complejo es su funcionamiento, también es susceptible de sufrir una variedad de trastornos, la mayoría causados por los inadecuados hábitos alimentarios, el síndrome metabólico (obesidad, diabetes, hipertensión), la ingesta excesiva de alcohol, las infecciones virales como las hepatitis A, B, C, la cirrosis o el cáncer.

También influye en el deterioro hepático la ingesta de medicamentos, especialmente los que se recetan para las afecciones reumáticas, el control de la glucosa y el colesterol, manifiesta el doctor Eduardo Marriott, del área de Gastroenterología-Hepatología del hospital Teodoro Maldonado del IESS.

Las fases de la enfermedad

Para el doctor Xavier León De La Torre, jefe de Gastroenterología de la clínica Alcívar y médico del hospital Luis Vernaza, el factor principal desencadenante de una enfermedad hepática es la mala alimentación (rica en proteínas, grasas y carbohidratos) que, sumada al sedentarismo, va a generar en primera instancia una esteatosis hepática (hígado graso). Lo que ocurre es que por el desequilibrio entre las grasas, carbohidratos y proteínas, se producen triglicéridos en exceso, que el hígado no alcanza a metabolizar y por eso la grasa se va acumulando.

Luego puede evolucionar a la etapa en la que hay inflamación de las células hepáticas producto de la grasa, y el órgano luce de mayor tamaño. El afectado podría presentar dolor en el lado derecho del abdomen.

El doctor Iván Nieto Orellana, gastroenterólogo hepatólogo de la clínica Kennedy, explica que en la segunda fase la patología puede progresar a fibrosis hepática (el tejido normal es reemplazado por uno duro o fibroso que cicatriza y endurece el órgano). Se forma en distintas zonas, incluidos los lobulillos y el área en que la vena porta y sus ramas ingresan al hígado, para posteriormente derivar en cirrosis (la fibrosis se expande hacia el área central del hígado y este cambia su forma, color y consistencia).

Cuando el cáncer se ha instaurado, la presencia de nódulos en el tejido hepático alerta de su existencia. “Y aunque no todos los casos de cirrosis terminan en cáncer, es una posibilidad que, dependiendo de la causa, puede darse en el 20% de los pacientes”.

Es un proceso degenerativo progresivo que puede tardar varios años en desarrollarse. “Las patologías del hígado, sean cuales fuesen las causas, desde que inician hasta que se establecen como enfermedad, como en el caso de la cirrosis, suelen ser asintomáticas. Tardan de 10 a 20 años en ser diagnosticadas como tales”, dice el doctor Marriott.

Capacidad de autorregenerarse

El doctor León, quien ejerce la cátedra de Gastroenterología en la UEES, destaca del hígado sus características de ser resistente y regenerativo. “Ante una lesión o inflamación, este órgano tiene el poder de autorregenerarse porque posee reservas de nutrientes a los cuales recurre cuando está en peligro, permitiéndose así compensar las afecciones y seguir cumpliendo con sus funciones (pese al daño que podría ya estarse instaurando). Por eso esta fase del trastorno se conoce como enfermedad hepática compensada”.

Pero con el pasar del tiempo empieza a perder terreno, ya no logra regenerar el tejido hepático y su capacidad para filtrar y almacenar nutrientes se ve afectada por el tejido fibrótico-cicatricial. “Esta etapa se denomina enfermedad hepática descompensada, porque el hígado ya no logra compensar la lesión que se está produciendo”.

Un deterioro, enfatiza León, que es paulatino y que en la mayoría de los casos no presenta sintomatología o pasa inadvertido para el paciente. “El hígado pasa factura tarde, pero la pasa. Por eso depende mucho de cuánto y cómo querramos vivir nuestra cuarta, quinta o sexta década de vida, de los cuidados que le demos al hígado en las tres primeras”.

De allí la importancia de una detección a tiempo. “Lo recomendable es que así como se hacen exámenes preventivos para conocer los niveles de colesterol o glicemia, también se solicite una prueba sanguínea para conocer cómo están las funciones hepáticas (hepatograma). Y de haber alteraciones, acudir al hepatólogo para indagar sobre las causas y ofrecer un diagnóstico y tratamiento oportuno”, recalca Marriott. El tratamiento de las afecciones hepáticas dependerá de la causa que origina el daño. A veces con solo eliminar los factores de riesgo es posible evitar lesiones en el hígado, con un cambio en la dieta que incluye reducción de grasas y carbohidratos, además de eliminar el alcohol y hacer ejercicio. Si la infección es por el virus de la hepatitis B o C, las terapias antivirales y las vacunas son las indicadas.

Detalles de algunas enfermedades

u Hepatitis viral A (o inflamación del hígado), se contrae por vía oral a través de alimentos o agua infectados. El síntoma principal es la ictericia (coloración amarilla de la piel). Con un tratamiento oportuno, se cura el 90% de los casos y no evolucionan a mayores.

uLas hepatitis B, C y D son más peligrosas, se adquieren a través de transfusiones de sangre y relaciones sexuales. El 20% de los casos de hepatitis B se cronifica y podría degenerar en cirrosis, cáncer o incluso la muerte. El 70% de la hepatitis C que no se trata termina en cirrosis.

u Cáncer de hígado. Un gran porcentaje de pacientes cirróticos puede terminar con cáncer. Aunque es poco frecuente, una persona sana puede también desarrollar tumores. Los nódulos menores a 3 cm pueden eliminarse con cirugía o con medicación (para evitar que sigan creciendo o invadan el organismo).

Trasplante en Ecuador

  • Un trasplante de hígado se requiere en aquellos pacientes cirróticos descompensados, es decir que sangran, presentan encefalopatía hepática, hinchazón o edema generalizado, además de desnutrición.
  • En Ecuador se han realizado cerca de 30 trasplantes de hígado, cuya intervención demora 12 horas.
  • El pasado 20 de enero el hospital Luis Vernaza realizó el primer trasplante de hígado cadavérico, entidad que cuenta con la certificación del Instituto de Trasplante de Órganos y Tejidos (Indot) para realizar esta intervención en pacientes de la región Costa.
  • Se estima que aprox. 100 afiliados del IESS de Guayaquil están a la espera de un trasplante de hígado.

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