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Mariví Fierro
fierrom@granasa.com.ec
Rodrigo Moreira de 28 años está emocionado. El joven que estuvo entre los 15 finalistas al evento Súper Modelo de Ecuador, abrió su academia de modelado en la urbanización Acuarela del Río, al norte de Guayaquil, en la que se dictarán cursos de etiqueta, maquillaje y normas de comportamiento, no solo dirigido a hombres y mujeres, sino también a transexuales, es decir, personas cuya identidad sexual responde a la del otro sexo, por ejemplo, hombres que se sienten mujeres y que desean habitar el cuerpo de una, y mujeres que se sienten hombres y por tanto desean ser un hombre.
“Sé que estoy rompiendo esquemas, pero no le temo a eso. Ya es hora de que la sociedad se saque la máscara y permita a todas las personas desarrollarse en varias profesiones como el modelado y en ese grupo están también quienes pertenecen a la comunidad GLBTI”, dice Rodrigo, de contextura delgada que no deja sus grandes gafas oscuras que destacan un rostro de finos rasgos. Él hace referencia a las siglas que se empezó a difundir en la década del 90 y que designan colectivamente a lesbianas, gais, bisexuales, transgénero (cuando un hombre o una mujer no demuestran una masculinidad y feminidad convencionales) e intergénero (tienen características del sexo opuesto o de ambos), es decir, con una orientación sexual distinta a la heterosexual.
El anuncio de la apertura de su academia la hace al finalizar la reunión de la Asociación Silueta X, donde todos los miércoles, miembros GLBTI, especialmente transexuales y homosexuales, se dan cita los miércoles a partir de las 6 de la tarde en su sede ubicada en Córdova 325 entre Juan Montalvo y Padre Aguirre.
En el sector la gente ha aprendido a respetar a Diane Rodríguez, una transexual estudiante de Psicología y presidenta de la asociación, quien desde hace algunos años emprendió una lucha para hacer entender a los de su barrio, los de su comunidad y el país en general, que la homosexualidad y en su caso, la transexualidad, no debe ser vista como algo “pecaminoso” o “anormal”. El trabajo de esta organización es tan serio que hace pocos días dictaron charlas a 640 policías sobre Derechos Humanos, Derechos Sexuales y reproductivos y diversidad sexual en coordinación con la Dirección Nacional de Derechos Humanos del Ministerio del Interior y de la Policía Nacional.
La actividad que realiza Moreira con su academia de modelado (tiene otra en Milagro), de la que han salido reinas de belleza como la representante del Guayas, Evelyn Ayora, así como el trabajo que realiza Diane Rodríguez con sus charlas de concienciación sobre derechos humanos impartidas en Silueta X, son parte de las actividades en las que actualmente y aún en medio de la discriminación, se mueve la comunidad GLBTI, aunque están conscientes que son apenas “semillas” en medio de una sociedad que constantemente los rechaza y discrimina.
Pero no todos son tan optimistas con respecto a los resquicios de apertura en la sociedad sobre el tema. Muchos profesionales reconocidos del medio, pese a mostrarse en público con sus parejas, prefieren no referirse a su preferencia sexual por temor al qué dirán. “Aún existe una percepción negativa en nuestra sociedad sobre esto. Si algunos lo dicen abiertamente es porque no tienen nada que perder”, comenta un reconocido diseñador que no quiso revelar su nombre por temor a perder clientela si se enteran de que es gay. “La sociedad sigue siendo muy cerrada, no me quiero arriesgar”, responde.
En el caso de los transexuales la falta de oportunidades laborales es aún más evidente. Diane lo constató en un trabajo realizado en la Facultad de Psicología de la Universidad de Guayaquil, en el cual investigó a una población de 62 trans de la ciudad, de estos el 59,68% se dedica al trabajo sexual y un 70,97% de este grupo asegura que no deja este oficio porque han aplicado a otros trabajos y son rechazados. Esta investigación le sirvió de base al psicólogo español Ramón Aranguren, quien dejó Madrid para vivir en Guayaquil luego de ponerse en contacto con Silueta X para investigar con sus integrantes el número de transexuales que viven con VIH-Sida en el Guayas. Para el efecto entrevistará a 600 personas a fin de conocer la incidencia en el grupo. “Hay que empezar a educar a las personas en el respeto y en igualdad de oportunidades y a partir de ello darnos cuenta que todos somos personas con los mismos derechos”. En su natal Sevilla, dice que este tema está un “poquitín” más avanzado, pero “tampoco es que se observa a personas en cargos públicos diciendo soy gay. En esas áreas aquello es completamente invisible.
También en la política
¿Por qué le resulta tan difícil a los ecuatorianos aceptar y respetar una orientación distinta a la heterosexual?
Para el psicólogo clínico Jorge Luis Escobar Tobar, presidente de la Asociación Ecuatoriana de Psicólogos y secretario nacional de la Sociedad Ecuatoriana de Sexología y Educación Sexual, en nuestra sociedad la homosexualidad aún se la considera patológica, al punto que existen centros en los que se habla de que existe una cura para ella.
A esto hay que agregar que aunque la sexualidad sea biopsicosocial y espiritual, visto con las aristas que tiene la naturaleza humana, todavía se la maneja desde el punto de vista biológico. De ahí la difusión de enseñanzas sobre cómo usar el preservativo, cómo cuidarse de las enfermedades de transmisión sexual y el embarazo, pero el afecto, que tiene que ver con la parte psicológica, con lo espiritual y social poco se lo asocia a la sexualidad. “En los programas de estudio, a nivel nacional, no existe un componente que te hable sobre el desarrollo de la autoestima y el autoconocimiento frente a tu sexualidad desde que naces hasta que eres adolescente. Se coloca a la sexualidad como a un sustantivo: ‘yo soy homosexual’, ‘soy heterosexual’, ‘soy bisexual’, cuando el ser humano elige ciertas características sobre el uso de su sexualidad. Tampoco hay un proceso adecuado para asumir eso como un compromiso de vida”, dice el especialista.
La discriminación sigue existiendo en varios niveles, opina el sociólogo Héctor Chiriboga y lo compara como el tema del movimiento indígena que tiene carta de naturalización política en el Ecuador desde los años 90, después de una lucha de 40 o 50 años. “Hoy nadie puede hablar de un indio en términos peyorativos como ocurría en los 70´s. En el caso de los homosexuales, podemos ver a ciertos personajes que, luego de confesar su homosexualidad, han continuado con su trabajo en la sociedad”.
Sandra Álvarez, de 44 años, directora ejecutiva de Organizacion Ecuatoriana de Mujeres Lesbianas del Ecuador, manifiesta que en la actualidad hay hitos en la participación política de los grupos no heterosexuales. Cita por ejemplo que ella es la primera mujer lesbiana que llega a la Asamblea Nacional -como asambleísta alterna-, una situación de la que sabe incomoda a ciertos estratos o niveles de la sociedad.
Álvarez, quien también es comunicadora social y orientadora humanista con estudios en psicoterapia gestal, afirma que para lograr una sociedad más tolerante es importante que se cambien “los patrones culturales, a través de la educación, si queremos hablar de nuevas sociedades”.
A más de ello, cree que es vital dirigir los recursos posibles para que las mujeres lesbianas entren también en campañas de prevención del Sida y se realicen más investigaciones en este sentido pues también son parte de un grupo vulnerable.
En la actualidad la organización de Álvarez agrupa a 350 mujeres lesbianas de Guayaquil, Quito, Cuenca y Machala. Es difícil cuantificar cuántas agrupaciones de las llamadas minorías sexuales hay en Guayaquil o en Ecuador; en la Defensoría del Pueblo apenas constan en sus registros 12 organizaciones GLBTI, de Guayaquil, Machala, Salinas, Quito y Daule, aunque hay más que no se han hecho visibles oficialmente.
“No estamos ni estaremos de acuerdo con la palabra tolerancia, ya no pedimos que nos toleren si no que nos respeten como ciudadanos y ciudadanas con los mismos derechos de todos y todas”, dice Gonzalo Abarca, miembro fundador de la Fundación Diverso Ecuador y del Observatorio GLBTI, este último de reciente creación. “Fundamos este gremio ante la necesidad imperiosa de vigilar y monitorear las diferentes entidades públicas, privadas y medios de comunicación que de una u otra manera vulneran los derechos fundamentales del colectivo GLBTI”.
Abarca labora en la Fundación Ecuatoriana Equidad como promotor de salud, solo estudió la primaria y dice que no es homosexual, sino el primer activista bisexual visible en Ecuador. “He sido testigo de la constante violación de los derechos humanos y constitucionales de nuestra comunidad”, afirma.
Óscar Ugarte, vicepresidente de Diverso Ecuador, pensó que después de confesar públicamente su homosexualidad se iba a producir un efecto “dominó”, pero aquello no ocurrió. “Cuando me atreví a dar ese paso, estaba en un ambiente de farándula, además, tenía un pie en un lado y el otro en otro lado que era el ámbito del medio ambiente. En mi caso no tuve ni he tenido discriminación de ningún tipo. Actualmente sigo siendo representante para Ecuador de una radio que brinda información para América Latina y he representado al país en una red de periodismo. Los comunicadores de otras naciones saben que yo soy gay, hago mi reporte, conversamos sobre problemáticas ambientales, he ganado un premio internacional en Jordania sobre el tema del medio ambiente... no se me ha hundido el mundo como profesional, pero tampoco puedo decir que por el hecho de ser gay se me han abierto las puertas”.
Pero agrega que el efecto de contagiar a otras personas de mucha valía, “de más kilates que yo”, aún no se produce, justamente “por vivir en una sociedad asfixiante”.
Como un ‘seco de pollo’
Es que no es lo mismo que el cantante Ricky Martin proclame a los cuatro vientos que es homosexual a que lo haga algún profesional del medio.
Hasta la lesbiana de Estados Unidos más famosa, Ellen DeGeneres, se metió en problemas por involucrarse en temas gais, sin pretender inmiscuirse en cuestiones políticas, a pesar de ser una de las voces más importantes en la defensa de los derechos de las minorías sexuales. Le cancelaron su serie y perdió la oportunidad de volver a trabajar en televisión. Pero superó la adversidad y luego se volvió a conectar con su público.
El problema de las comunidades gais de acá, es que solo viven enclaustradas en un pensamiento gay, viven de forma gay, acuden a grupos gay, van a bares gay y no salen de eso, dice el gestor cultural Cristian Levi, de 31 años. Muy seguro de sí mismo, añade que en su caso “la sexualidad, es como algo como decir, ‘me gusta el seco de pollo’ no forma parte de ningún contexto de discusión o discriminación, lo cual es más bien de sociedades tercermundistas”.
En general, al ser un tema poco tratado, hablar de homosexualidad en nuestro entorno social, de alguna forma, aún genera cierta angustia, rabia, crítica y más si se es padre de familia, agrega la psicóloga Rodríguez del Cepam. “Los padres se cuestionan “¿cómo le voy a hablar a mi hijo de la existencia de varios sexos?”. El padre o la madre tienen que reflexionar que cada uno educa a sus vástagos bajo la referencia de lo que uno valora. Si yo he sido criada o valoro la heterosexualidad, obviamente es el mensaje que voy a privilegiar. En estos tiempos es imposible educar diciendo que las personas que no son heterosexuales son ‘malas’, ‘enfermas’ o ‘perversas’ y que por tanto es mejor alejarse de ellas. Pretender ocultar una realidad no tiene mucho sentido”.
Y ante los niños hay que ser claros. La especialista dice por ejemplo, que si un pequeño de cinco o seis años crece en un entorno donde ve a un artista como Ricky Martin adoptar a dos bebés y si el menor pregunta sobre aquello, habrá que explicarle que se trata de “un señor que prefirió vivir en pareja con un hombre, que algunas personas así optan por hacerlo y que aquello hay que respetar”.
Agrega que en la actualidad se sabe que de parejas heterosexuales han salido hijos homosexuales o lesbianas y no es que genéticamente haya habido una transmisión o algo así. “El psicoanálisis nos dice que hay otros elementos de orden inconsciente que se ponen en juego alrededor de la sexualidad del placer y de la elección de pareja, y que son particulares, pero ciertamente hay un entorno donde no podríamos decir que los homosexuales son enfermos o perversos”.
La iglesia
Todas las estructuras sociales se rigen por normas y las normas son construidas por los seres humanos, recuerda el psicólogo Jorge Luis Escobar, pero aquello también nos puede volver intolerantes. “Fácil es decir yo te respeto frente a tu elección. La idea es que si mantengo el criterio que solo respeto a aquellos que hacen lo que yo crea y diga y si creo que Dios mandó al mundo a los hombres y las mujeres para ser heterosexuales, en el momento que alguien discrepe de eso probablemente generaré situaciones homofóbicas, en muchos casos violentas, como ya se ha visto que ocurre en nuestra sociedad”.
Y es que la misma Iglesia hace un llamado para respetar a estas personas, dice sobre el tema monseñor Antonio Arregui, arzobispo de Guayaquil; sin embargo, también cree que “lo que se consideraba por la influencia del criterio cristiano, una falta contra la moral, en este como en otros aspectos, actualmente se presenta como un derecho en este caso, el derecho de la realización de sí mismo en el plano sexual conforme a la libertad individual indiscutida”.
En ese sentido, dice monseñor Arregui, es necesario readaptar una serie de conceptos ante el cambio de la realidad. “Desde el punto de vista de la Iglesia es claro que la sexualidad viene unida a la realidad de una pareja humana, varón y mujer. Naturalmente en el ámbito de libertad de cada persona, entiendo que no se debe penalizar este tipo de inclinación, privarle de un derecho de expresión artística, cualquier otro que fuere, lo que sí consideramos es que nunca esa unión estable entre personas del mismo sexo puede ser calificado matrimonio”.
Y su recomendación va más allá. La Iglesia propone al celibato como una “opción” de vida para los homosexuales, algo que para ellos de alguna manera es difícil de realizar, aunque en Guayaquil, ya se estarían formando estos grupos para canalizar este tipo de vida. También el Arzobispo aclaró que es totalmente incompatible la condición de la homosexualidad activa con el ministerio sacerdotal. Un tema que se trató hace pocos días en la Universidad Gregoriana de Roma.
Esta posición de la Iglesia ha sido cuestionada por los grupos de minorías sexuales, pues una de las quejas es que justamente la postura homofóbica viene de personas que se dicen católicas pero que no respetan al prójimo. Ante este comentario Arregui dice: “La Iglesia no aprueba el divorcio pero tampoco mandamos a fusilar a los divorciados. Lo que tratamos es que todos los seres humanos sigan en contacto con la vida de la Iglesia hasta donde puedan participar. Hay que distinguir el pecado del pecador”, acota.
Sin duda falta mucho por recorrer para que la sociedad ecuatoriana logre despojarse de diversos estereotipos que satanizan a la homosexualidad. Así lo cree Jonathan Jaramillo de 26 años, homosexual declarado que trabaja en una compañía de seguros. Él dice que desde los 20 años que le confesó a su familia y amigos abiertamente su preferencia sexual se está encargando de “educar” aquellos que aún se muestran intolerantes al tema. “Todavía existe mucho miedo de decir lo que somos porque fuimos criados con conceptos errados sobre nuestra condición. Afortunadamente, tengo el apoyo de mis jefes, de mis compañeros de trabajo, de mi familia, me he ganado su respeto. Pero no es un camino fácil”.
Leyes
Lo que dice la Constitución del país
Art. 11: “Todas las personas son iguales y gozarán de los mismos derechos, deberes y oportunidades. Nadie podrá ser discriminado por razones de etnia, lugar de nacimiento, edad, sexo, identidad de género, identidad cultural, estado civil, idioma, religión, ideología, filiación política, pasado judicial, condición socio-económica, condición migratoria, orientación sexual, estado de salud, portar VIH, discapacidad, diferencia física; ni por cualquier otra distinción, personal o colectiva, temporal o permanente, que tenga por objeto o resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio de los derechos. La ley sancionará toda forma de discriminación.
Art. 66.- Se reconoce y garantizará a las personas: El derecho a tomar decisiones libres, informadas, voluntarias y responsables sobre su sexualidad, y su vida y orientación sexual. El Estado promoverá el acceso a los medios necesarios para que estas decisiones se den en condiciones seguras.
Intolerancia
Castigos en el mundo por declararse homosexual
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